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"Y enseñarán a mi pueblo a hacer diferencia entre lo santo y lo profano, y les enseñarán a discernir entre lo limpio y lo no limpio. "(Ez. 44:23)
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Salid de Ella, Pueblo Mío

Salid de Ella, Pueblo Mío

Hay muchas personas que dicen ser pueblo de Dios, aunque Jesús advirtió: "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos." (Mateo 7:21)

Si se hiciera una encuesta entre el pueblo evangélico o protestante, seguramente la enorme mayoría reconocería que la religión católica promueve y practica la idolatría, entre otras muchas ofensas a Dios.

En esa supuesta encuesta, también se diría que no se puede ser idólatra y que eso son prácticas paganas, procedentes de Babilonia.

Pero la pregunta es: si de verdad estamos de acuerdo con que la idolatría ofende a Dios y nos impide entrar en Su Reino, ¿por qué no derribamos los ídolos evangélicos?

¿Por qué seguimos teniendo en los altares a esos falsos ministros que incluso se congracian abiertamente con la religión católico-babilónica?

¿Por qué no exigimos limpieza en tantos púlpitos que invitan a esos ídolos sin tener el valor de confrontarlos con la Biblia?

Es importante ser prudentes cuando mostramos evidencias de ciertas cosas, pero Jesús nos enseñó a analizar los frutos de la persona.

Si una persona lleva a la gente al ecumenismo y se congracia con Roma, siendo a la vez alabada y premiada por ella, como ocurre hoy día con tantos líderes del mundo evangélico, algo va muy mal.

James Robinson, Kenneth Copeland y esposas con Jorge Bergoglio, alias papa Francisco
En la foto, podemos ver a James Robinson, Kenneth Copeland y esposas con Jorge Bergoglio.

Empecemos pues a analizar lo que vemos y oímos en los púlpitos. Comparemos con la Biblia y tomemos decisiones osadas. Si los ídolos evangélicos son tropiezo para la salvación de los católicos, porque los engañan con condescender con la Biblia y si confunden y conducen al pueblo evangélico a los brazos del ecumenismo romano, entonces debemos no solo darles las espaldas, sino denunciar sus obras. Pablo no toleró a los falsos ministros en medio del pueblo y los denunció.

Observa las imágenes de la Torre de Babel y La Catedral de Cristal, construída por Oral Roberts

Torre de BabelChrystal Cathedral

¿Cuándo vamos a ser capaces de derribar nuestros ídolos? Mientras no tengamos el valor de hacerlo, no podremos apuntar el dedo a los que acusamos de idólatras, porque nosotros mismos lo estamos siendo.

Jesús mismo nos hace una seria advertencia: "Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas; porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades." (Apocalipsis 18:4-5)

¿Tendremos el valor de romper con Babilonia y salir de ella o seguiremos llamando a Jesús "Señor, Señor", pero desobedeciendo la voluntad del Padre?

¿Derribaremos nuestros propios ídolos o seguiremos pensando que engañamos al Señor con nuestra actitud santurrona pero permisiva?

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