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"Y enseñarán a mi pueblo a hacer diferencia entre lo santo y lo profano, y les enseñarán a discernir entre lo limpio y lo no limpio. "(Ez. 44:23)
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Cuando El Hijo del Hombre Venga... Leer artículo en españolLer em Português
Dios Falló a Jeremías

Mateo narra en el capítulo 25 la hoy inminente venida del Hijo del Hombre a la Tierra, es decir, de Jesús. Pero antes, en el capítulo 24, nos habla de las señales que precederían ese momento.

Indiscutiblemente, estamos viviendo esas señales, en lo que describe la Palabra como "dolores de parto" o "principio de dolores". Pero las cosas se están sucediendo a una velocidad muy grande. También dice la Palabra que los últimos días serían acortados por causa de los escogidos, o nadie sería salvo.

Frente a esta inminente venida del Dios del Universo a la Tierra, hay dos tipos de personas: las que se "están casando y dando en casamiento", es decir, las que siguen con sus vidas y no se percatan de lo que pasa; y el otro tipo: el de las personas que tienen los ojos pegados a cualquier noticia que les pueda indicar cuán cerca está ese día especial.

El primer grupo sigue mirando las cosas terrenales. Son personas que se preocupan en atesorar bienes terrenales, quieren alcanzar prestigio en su entorno, todo ello con fines totalmente centrados en su persona. Su horizonte no contempla la venida de Jesús a la Tierra.

En este grupo están las personas que preguntan: ¿cuándo crees que va a pasar esta crisis económica? ¿Cuándo crees que las cosas van a mejorar? ¿Piensas que el gobernante de tal país va a ser más justo?

Mi respuesta es: la crisis económica no va a mejorar, sino que va a empeorar y mucho. La Biblia habla de hambruna generalizada. Las cosas no van a mejorar, sino a empeorar.

Jesús dice que vendrá como ladrón en la noche, es decir, a la hora más oscura del pecado y la maldad. Los gobernantes no tienden a ser más justos, sino todo lo contrario, porque la injusticia va en aumento cuanto más nos acercamos a ese día.

Mi pregunta para esas personas sería: ¿lees la Biblia? ¿Crees de verdad lo que lees? Si leemos la Biblia y creemos lo que leemos, no podemos hacer esas preguntas, porque las respuestas son evidentes.

El segundo grupo, en cambio, sigue haciendo su vida, pero sus decisiones y su mira están puestas en el Reino de Dios. Su interés está en saber cuándo vendrá el Amado.

Esas personas quieren saber más y entender más: Leen constantemente Mateo 24, 25, Ezequiel, Tesalonicenses, Joel, Isaías y, principalmente, Apocalipsis, se beben todo lo que tiene que ver con la venida del Señor Jesús y escuchan todo tipo de predicación que les habla de cómo será la venida del Señor a la Tierra.

Pero ahora quiero invitar a cada lector de este artículo a que haga una reflexión personal:

Cierra los ojos e imagínate al Señor Jesús viniendo. Precisamente, imagínate tu encuentro con Él. Piensa en ese momento en el que te verás cara a cara con Él y verás Sus ojos mirando fijamente a los tuyos.

¿Qué sientes?

Si ese pensamiento te causa alguna inquietud, busca al Espíritu Santo y considera si tienes realmente fe en que la sangre de Jesús fue suficiente para pagar por TODOS tus pecados. Considera si lo amas y si realmente quieres pasar la eternidad con Él.

Si ese pensamiento te causa alegría, disfrútalo, porque la Biblia dice que "todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro." (1 Jn. 3:3)

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